Главная » Лексика

О происхождении слова TERTULIA





 

Tertulia

 

Сейчас под словом tertulia в испанском языке понимается вечер в кругу друзей за приятной беседой в кафе, баре или ресторане. Как правило, разговоры во время тертулий посвящены культуре (литературе, театру, кино, философии, науке, живописи). Но откуда же взялось само слово?

 

Quinto Septimio Florente TertulianoВо времена правления Фелипе IV в кругу аристократов стало очень модным собираться для обсуждения произведений знаменитого теолога Тертуллиана. Quinto Septimio Florente Tertuliano считался одним из отцов церкви и одним из главных христианских эрудитов своего времени — он жил во II-III веках н.э.
 
Вскоре такие интеллектуальные встречи стали назваться tertulias, а их участники — tertulianos (или contertulios). А еще через некоторое время термин стал употребляться в отношении любых коллективных обсуждений, даже тех, темы которых никакого отношения к Тертуллиану не имели.

 

Tertulia-Unamuno
Tertulia - Benavente

 

Как говорят некоторые эксперты, Тертуллиан в действительности было не именем, а прозвищем теолога, которое он получил за свои блестящие ораторские способности в честь знаменитого римского филолога и ритора Марка Тулия Цицерона (106 до н.э — 43 н.э.).

 
Считается, что Тертуллиан так умело строил речь, что к нему приклеилось второе имя — ‘tre Tullius’, что обозначало ‘tres veces Tulio’ или ‘el que vale tres veces como Tulio’.
 
На испанском телевидении и радио существуют программы tipo tertulia, напоминающие то, что мы называем ток-шоу. Выражение estar de tertulia переводится, как «говорить, болтать».

 

 

Aunque tradicionalmente algunos de los males de España se han achacado a nuestra inclinación por las tertulias, soy ferviente partidario de ellas y de sus logros. Una tertulia consiste, en esencia, en una simple reunión de amigos en la que cada uno expresa con libertad sus ideas y ocurrencias y las contrasta con las del resto. Herederas de las sobremesas que seguían a los banquetes griegos, de los salones franceses del XVIII y de las intelectuales cafeterías vienesas, las tertulias han llegado a arraigar en nuestro país de tal manera que hoy día, sin su existencia, sería muy difícil explicar el curso diario de la vida española.
 
La intervención espontánea de sus miembros, la ausencia de toda jerarquía, la falta de un propósito específico y la laxitud en el tiempo constituyen algunos de los rasgos de una buena tertulia. Un cohete lanzado a la pirotecnia del debate es la metáfora que utiliza Josep Pla para describir la intervención espontánea que debe caracterizar al participante de la tertulia; un cohete cuya mecha ha de encender el relato previo de otro participante.
 
En una buena tertulia no puede haber, por otra parte, ningún tipo de jerarquía. Ramón Gómez de la Serna describe, en palabras muy precisas, el carácter igualitario que debe poseer: a la tertulia de café no se la puede someter a junta directiva alguna; los tertulianos han de poder cambiar de ideas y de opiniones sin demasiado énfasis y sin miedo al disparate, libres para toda paradoja y para toda crítica.
 
Pese a la falta de un propósito específico y lo variable de su duración, creo sinceramente que ni la tertulia es una pérdida de tiempo ni sus frutos son inútiles o estériles. Como ya señaló Unamuno, son esos ingeniosos espíritus socráticos que han participado en innumerables tertulias de cafés y plazas públicas, y cuyos nombres nos son desconocidos, quienes han conservado y enriquecido la tradición oral y quienes han hecho soñar y vivir el sueño, a través de la palabra, a la inmensa mayoría de sus hermanos. En España, además, son también las tertulias las que más han contribuido a mantener ese estado de brusca intuición y rápida viveza que nos caracteriza a la hora de buscar solución a los problemas.
 
Una prueba evidente de ello es la reciente incorporación de la tertulia al mundo anglosajón precisamente para buscar la creatividad perdida en unas sociedades que sacralizan la individualidad y el trabajo y que, en nuestros días, viven anestesiadas por la televisión e Internet y por una actividad profesional crecientemente robotizada.
 
La tertulia inventada en el mundo anglosajón se llama brainstorm o «tormenta de ideas» y consiste en la reunión que, sin agenda previa, mantiene un grupo de personas pertenecientes a una empresa o a una institución para debatir, con toda libertad, cuantas propuestas de futuro —incluidas las más disparatadas— puedan surgir en el curso del debate. Resulta en verdad paradójico que ahora algunos presuntos innovadores, contagiados del mimetismo anglosajón, pretendan introducir en España algo que no constituye ninguna novedad, algo que es nuestro, forma parte de nuestra vida y por tradición y experiencia nos pertenece.
 
Aunque en aras de la eficacia y de la creciente globalización de la economía y de las costumbres hemos importado el modelo de trabajo anglosajón, espero que aún estemos a tiempo de no tener que importar —¡y pagar derechos por ella!— nuestra vieja, ajerárquica, intemporal, espontánea y, a mi parecer, fecunda y utilísima tertulia.

 

Antonio Campos
Nota extractada a partir del Manual de reflexiones urgentes (Granada: Atrio, 2007)